sobre mí –14 de agosto 2024
El nido
Alzo el vuelo porque me quemo.
Me quemo—mi nido ardió sin saber qué lo causó.
Encontré las plumas que juré olvidar,
temo huir, temo correr; elijo entonces
columpiarme en la excusa del viento que aviva el fuego,
en el gemido de las llamas que devoran las hojas,
en la danza del humo asfixiante.
Me resguardo—el destino me tomó de la mano.
No quiero ser responsable,
ni pedir socorro, ni moverme del polvo que era mío.
Abandono las plumas, mudo,
amputando la identidad,
esperando un hogar con olor a cenizas.
No estoy hecha del calor, ni del agua fresca,
ni de las facilidades que ofreces
para calmar esta garganta intoxicada.
Este canal no conoce tus cielos despejados, y siento,
de veras siento,
no merecer respirar.
Recuerdo plantar una semilla radiante,
dejarme llevar por las sendas que inventé,
buscar respuestas en la mitad sofocante del tiempo,
construir un hogar para la luz en el vidrio,
enfocar otra excusa para aprender:
a huir, a correr, a columpiarme
en un nuevo plumaje funcional,
en la excusa del viento que avivó mi incendio,
en el gemido de las llamas que devoran las hojas.
Las cenizas de entonces decoran la señal,
la historia, el canal abierto de par en par
dejándose ver, confesando
que merece respirar.
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